imagen tomada de: http://kynkyarelatos.blogspot.mx/2015/05/luna-llena.html
Los skynwalkers, cambia pieles o caminantes de piel, son brujos con la capacidad de tomar la forma de un animal, o bien pueden presentarse como individuos muy grandes y de largas extremidades (tipo slenderman), tienen la capacidad de imitar las voces, los rostros y hasta los cuerpos de personas y animales para atraer a sus victimas.
Esta es una leyenda navajo, que tiene mucho en común con la leyenda mexicana del nahual.
A continuación estarán algunos relatos sobre estos seres.
Visitando a los abuelos
La primera vez que vi un cambia pieles fue cuando tenía diez años, mis abuelos vivían en una granja, muy cerca de un frondoso bosque. Cada verano mis padres, mis tíos, mis dos primos y yo íbamos a visitarlos. Era un sitio bonito y tranquilo, donde gustábamos de ir de pesca, cazar y hacer fogatas.
Aquel día en especial, los adultos habían ido por comida para los animales,
mis primos estaban en la casa, no recuerdo que hacían, pero yo estaba solo en
el patio, cerca del corral de los cerdos disparando con una pistola de postas a
algunas latas. En mi mente los recuerdos son algo confusos, pero creo que
durante todo el día estuve nervioso, sentía como si alguien estuviera mirándome
en todo momento, pero siempre que me aventuraba a voltear, me encontraba con
que no había nadie.
Sin embargo siendo un niño, lo que menos quería era asustarme o aburrirme
así que seguí disparando a las latas, cuando luego de un rato de sentir esa
molesta sensación en la nuca, escuche una risa, y fue entonces cuando lo vi.
Estaba parado frente a mí, al lado de uno de los primeros arboles del
bosque, una criatura enorme, cubierta de pelo gris, su rostro era como el de un
lobo, pero su torso era gigantesco, como el de un hombre corpulento. No
recuerdo si tenía cola, tampoco sus piernas, solo recuerdo que esa cosa estaba
sonriendo, enseñándome sus blancos colmillos.
Me congele por el miedo, esa cosa me miro ladeando su horrible cara, y
luego salió corriendo hacia el bosque a una velocidad imposible.
Asustado me metí a la casa gritando, mis primos acudieron rápidamente en mi
auxilio, no puedo recordar que les dije, pero si recuerdo que mi primo mayor
tomo el rifle del abuelo y salió, yo y su hermano salimos detrás de él, dimos
una vuelta a la casa, nos acercamos al bosque, pero no había nada.
Regresamos a la casa, mis primos intentaban tranquilizarme, pensaban que
quizás había visto a alguna persona que vivía en la calle, o a un lobo, no lo
recuerdo del todo, pero sé que fueron muy pacientes, y que en ningún momento me
trataron de loco. Sencillamente, buscaban una explicación racional.
Sin embargo, aquella noche, pude escuchar al cambia pieles afuera de mi
ventana, gruñendo., en esa ocasión mi primo mayor se levantó y estando a punto
de salir de la habitación, su padre, ósea mi tío abrió la puerta.
Aún recuerdo las palabras de mi primo.
“¿Papá?, ¿Qué haces aquí? Si acabo de escucharte allá afuera.”
“Yo me acabo de levantar, escuchamos ruidos afuera, tu tío y tu abuelo
fueron a investigar, yo quería ver primero que ustedes estuvieran bien”
No puedo describir el miedo que sentí al escuchar aquello.
A la mañana siguiente le conté lo que vi a los adultos, no me tomaron en
serio en ese momento, pero más tarde cuando mi tío me llevo con él a limpiar
los establos, me conto sobre los cambia pieles, criaturas capaces de imitar
voces humanas, tomar forma animal, muy fuertes y rápidas que buscan hacer daño
a las personas.
Por suerte —me dijo— no resisten las balas.
